miércoles, 30 de junio de 2010

martes, 29 de junio de 2010

lunes, 28 de junio de 2010





EXPEDICIÓN 1955

En 1955 un grupo de expedicionarios de distintos países, dirigidos por el noruego Thor Hayerdhal, visitaron la isla Rapanui, más conocida por el mundo occidental, como Isla de Pascua, con la intención de validar diferentes hipótesis del poblamiento americano. Desde el puerto del Callao, la expedición de Hayerdhal, emprende la aventura con la intención de querer comprobar la existencia de rutas marítimas de navegación, que pudieran comunicar las islas de la polinesia con Mesoamerica.

Aunque las teorías de Hayerdhal nunca fueron comprobadas por la legitimación científica, su aporte fue el de trabajar con arqueólogos como William Malloy, que aportaron en crear un modelo de restauración patrimonial que permitiría hasta el día de hoy, sustentar y conservar los principales Ahus o plataformas ceremoniales de los Moai, poniendo en valor y conciencia la fragilidad del patrimonio arqueológico de la isla, como también difundir al mundo entero, por medio de su novela Aku-Aku, la espectacularidad de sus diversas expresiones artísticas y los exóticos paisajes de la isla de Pascua.

La incorporación de la población Rapanui a los trabajos realizados por la expedición Noruega, fueron claves para Hayerdhal, ya que por medio de los testimonios orales y la memoria colectiva de la población, lograba obtener la información necesaria para reproducir la construcción, el traslado y el levantamiento de los Moais.

Los isleños también trabajaron como mano de obra para Hayerdhal, el Kontiki como lo llamaban los nativos, el que pagaba con telas, cigarros, alimentos y dinero. Al mismo tiempo, muchos de estos trabajadores aprovecharon de comercializar con la tripulación Noruega, pequeñas esculturas de piedras que representaban las deidades ancestrales de la mitología Rapanui, las llamadas “piedras de caverna”. Estas pequeñas esculturas talladas en piedra, eran vendidas como objetos sagrados heredados de sus ancestros, que se habrían fabricado artesanalmente con el motivo de proteger las cavernas familiares. Sin embargo muchas de estas esculturas de piedra, no eran necesariamente ancestrales, sino que los mismos isleños que trabajaron para la expedición de 1955, durante su tiempo libre, se dedicaban a tallar para posteriormente ser comercializadas a la expedición. La explicación a esta conducta de los trabajadores Rapanui se debe principalmente, porque a la llegada de la expedición de Hayerdhal a la isla en 1955, la población Rapanui se encontraba en una situación de pobreza, momento histórico post traumático para la mayoría de la comunidad, producto de la esclavitud del guano y la explotación de la industria ovejera, que se instaló por más de cincuenta años en la isla, generando un impacto al ecosistema y demografía de la isla que hasta el día de hoy se reciente.

Ver "Vaero Roa" de Te Pou Huke. Comics de historieta que relata la llegada del Rey Hotu matua a Rapa nui

lunes, 21 de junio de 2010


DOCUMENTAL HAY MANA fue seleccionado para la jornada de Inauguración de la 4ta versión de la Muestra de Cine Video de Pueblos Indígenas 2010. Esta muestra es organizada por la Cineteca Nacional del Centro Cultural Palacio La Moneda, la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Museo de Arte Precolombino.
La proyecciones serán:
CINETECA NACIONAL del Centro Cultural Palacio Moneda / Lunes 21 de Junio de 2010 a las 18:00 horas.
CENTRO DE EXTENSION P.UNIVERSIDAD CATOLICA / Martes 22 de junio 2010 / 21:30 horas..

martes, 13 de octubre de 2009




LA PUESTA EN VALOR DEL PATRIMONIO

El documental intenta poner una alarma al impacto de diversos procesos globalizadores, que están dañando de manera directa e indirecta el patrimonio Rapanui. A través de una voz silenciosa, se ofrece un panorama que muestra la capacidad de la ciencia y el tecnicismo, por reparar el desgaste del patrimonio arqueológico de la isla. Sin embargo todo el esfuerzo desplegado por la expedición Noruega de 1955 en instalar acciones de restauración del patrimonio arqueológico se ve disminuído por la acelerada mercantilización turística de la cultura Rapanui.

En el caso de Rapanui, muchos de los Ahus se encuentran en espacios públicos, lo que entrega una opción de un consumo no elitista ni discriminatorio en el acceso a la diversidad cultural, pero cuando el patrimonio se expone a condiciones de saqueo y a la fragilidad de erosión, ante las condiciones naturales del entorno, se levanta una señal de reconfigurar todas la políticas, estrategias y técnicas de conservación. Lo que no significa encerrar el patrimonio cultural en museos cerrados y pagados, sino que la cultura local tome decisiones y acciones de los elementos culturales propios y ajenos, para así poder resguardar el valor patrimonial que ellos mismos le asignan. Cuando hablamos de elementos culturales ajenos de la isla Rapanui, nos estamos refiriendo directamente a la empresa del turismo, en donde se muestran señales claras de un turismo poco informado e inconsciente de la fragilidad del patrimonio cultural Rapanui, confundiendo el valor patrimonial por un folcklorismo exótico de las islas de la Polinesia. Desde esta perspectiva, los elementos culturales externos que deben ser apropiados y transformados, es la instalación de un turismo local, que controle las diversas variables que se presentan como peligros directos e indirectos sobre todo del patrimonio arqueológico. No debemos olvidar que la isla de Pascua es un turismo arqueológico y no un turismo de playas como Cancún en México. La oferta del turismo debe ir directamente al resguardo patrimonial, ya sea desde la educación al turista y a la propia población local, como también a la administración financiera de los excedentes arrojados por la comercialización turística, en proteger las áreas patrimoniales de Rapanui.

Pero sin embargo el documental quiere dejar en claro, que es la población Rapanui, la encargada de poner éstas y muchas acciones en marcha, ya que sin la iniciativa local, cualquier esfuerzo es en vano.